Yo vengo del crédito al descubierto
De la póliza a pedal sino no da rédito
De esperar a última hora de la noche para recoger e ingresar el último céntimo
De no dar más de sí el circo comercial, no el del Sol el del hambre, que ruge si no hay tino
De lanzar de entre los barrotes del banco la carne a las fieras, como el diezmo de raigambre
De ser llamado como lo hacía Al Pacino, o me entregas los intereses o te aniquilo
Vengo de comer en una mesa de 60X60X4, uno a cada lado metidos en el ajo
O lo sacamos o nunca sobresaldrá nuestro monolito por encima del Empire State más alto
De improvisar
De convertir domingos en pan para los necesitados
Vengo de barrer el patio
De la guardia para engordar el caballo
De sufrir robos, atracos, de ira y arrebatos
De revertir las inclemencias de mercado con sudor y doble de lactato
Vengo de la realidad del sensato
De apartar la teoría de pupitre demagogo a un lado
De tú un cuchillo yo un destornillador juro no te llevas mi amortajado
De los crudos recuentos
De silbarle desesperado a tu equipo como el afilador a los vecinos del barrio
Vengo de mil mudanzas
De estar con lo que se vende en el camino
De pagar lo que se debe convencido, por nuestra sangre lo veremos vencido
De saber sin saber, como me enseñó mi padre el oficio
Vengo del hogar cerca de la caja
De leer la competencia para adelantarte precavido
De llevarte los problemas al nido
De acumular vivencias que ahora no tengo que copiar cuando te escribo
Vengo del error corregido
De ser todos y cada unos de los que necesito
De dar las gracias aún cuando las recibo
De sonreirle a la vida, era lo primero al abrir la TRES/TRES/DOS y su garito
Vengo de ver en el parking la luna llena, llena de rezos a Alá y sus ritos
De los impagos
Del kinki, del cañí, del payo en depósito su cruz de caravaca
De aprender solidario a regalar jabón de manos y leche de vaca
De pelear para hacer cumplir las reglas, de cada uno pagar sus trampas
Vengo de ser la ayuda no de esperarla
De la solución tangible no de especularla
De la pistola en la espalda, dar la liquidación o dispararla
De aquel luto por Camarón, la carretera de negro, los camborios en procesión
Vengo de “NO FUNCIONA NADA”
De salir pitando a repararla
De sufrir el expolio de los monopolios
De la letra pequeñita del contrato y su abismal patraña
De escuchar sonreir a mi padre y, nunca jamás por ello coger bajas
Vengo de nacer autónomo
De ser suelo compactado y firme que los demás chafan
Vengo de los adentros de la tierra
A escribir por todos los que no pudieron
Las injusticias solidarias
Después del producto dado no hay clemencia
Créeme hay personas que cuando las entierras,
Crece encima más verde la hierba.