Dejar caer queriendo un poco de helado en el escote de la prepotente
Ver atreverse a no ser correspondido a un adolescente
Bajarle los pantalones al Autocine para que, no se le olvide a la peli, que el final feliz es, la proteína que fabrica las ilusiones de la gente
Ver fuegos artificiales en las pupilas HDMI de tu pasión mientras te asiente, y os folláis embistiendo como toros de lidia las frentes, las mentes
Salir a la calle indómito, de etiqueta, en chanclas y bañador sin bolsillos, rico y pudiente
Viajar en el tren del mediterráneo para besarle la piel salada, en cada estación, a todo labio sin beso que quiso y no pudo tener su amor
Significar “algo a alguien”, aunque sea solo por unos fugaces tres meses, en ensalada de rabia, amor, pasión y dolor
Hacer snorkel en las profundidades de los llantos de los amores que se hunden, al fondo de la caducidad, hacia el duelo del acústico otoño, hacia el hondo gris temblor
Que “Hoy/Aquí/Ahora” sea la canción del verano y no un puto reguetón
El olor a salitre, esa preciosa cicatriz futura que, suena en presente melancólico en cómplice canción
Lanzarse por el tobogán de la espalda y saltar desde su culo, adentro a la piscina de su sexo en erupción
Acampar en el relente de las pestañas que arrecien tormentas de verano alegres y efímeras
Dormir junto al faro que sepa alumbrarte como lunas, lo que desaprovechar no debieras
Construir un castillo de arena para dejar en adopción a tus fantasmas y fieras
Desfilar victorioso por el jardín manso de estrellas
Bañarse en el río que nunca volverás a verla a ella
Hacer de dos, una atracción de feria
Ni pasados ni futuros, presentes efusivos de magia y sensaciones intensas
Comprar, para el regreso cada uno a su hacienda,
Un par de boletos repetidos de lotería hipertensa
Esperar, en densa lentitud, a que en el frío invierno suene la recompensa
¡Y qué más da que suene o no, el puto teléfono de él o de ella!
!Quién tuvo un amor de verano sabe que vale una vida entera!