Podría decirte tantas cosas, que me las callé.
Ahora escribo para quien de verdad lo necesita, esas almas errantes en fase de derribo.
No hay cosa peor que dar comida a quien no la necesita, a sabiendas de que hay gente muerta en vida, esperando poesía o atención.
Podría decirte y te digo, como Rafael Alberti, que la espuma del mar son las emociones que genera la poesía al verte.
(Vaaa!, frases hechas!)
(Yo quiero un tío que me tenga preparada la cazuela y que esté por lo que yo quiera.
Que le den por culo a ti y a los poetas de mierda)
Y que las rocas se mueren por explotarse contigo y tenerte.
Pero nace de la ausencia, del sufrimiento por no poseerte.
Pero qué más dá!
Podría decirte que siempre has sido para mí, como su mujer para Miguel Hernandez, el rayo que en mí nunca cesó.
Que el frío invierno para mi es pura primavera cuando en ti pienso, como Juan Ramón Jiménez cuando se le enredaban al cuello las madreselvas.
Que los prejuicios al pensarte, son para mí, en todos mis tiempos verbales, lienzos en blanco al igual que las personas ante la ley, son iguales, como en el poema de Maya Angelou.
Que mi duda constante, como la de Borges, es auto infringida para cuestionarme y saborearte puesto que tenerte es puro arte, pero si no te preguntas, si no te cuestionas, si no te pierdo y me pierdo, eres un puto analfabeto que no sabe de intensidades.
Incluso que mi entusiasmo, como el de Rubén Darío, con el que emprendo todo cuando me propongo, viene de idealizarte, de saber que estás en alguna parte, de verte de lejos, de como eres, de como haces.
Que iluso como Walt Whitman, siempre pensé que con los versos podría apaciguar los devenires adversos, y voltear tu llanto herido llegado el momento con un taranto escrito.
Que de tanto leer, me encontré con la libertad, como César Vallejo, aunque la mía fueses tú cuando me rodeabas con tus brazos, con tus besos.
Que los momentos que he podido estar dentro de ti, he creído, aunque sea por un instante, olvidar todas las ambiciones, como Bukowski, y vivir el ahora y el inmediato arrebato.
Que hice de ti, por un momento, todos mis amigos, desoyendo a Emily Dickinson.
Que me volví inseguro e indeciso, como la maldición de Heinrich Heine, por que te quería, por miedo a perderte, por no ver más que tu ombligo.
Que por darte, te dí hasta mi sangre, pero más incluso te dí mis lágrimas emotivas, como Alfonso Lammartine.
Fuí libre, pues nada esperaba, como Edward Young, te sentía, tendrías que ver como escribía.
Escéptico, no como la abeja atareada de William Blake, pendiente de que nada te faltara.
Escribo renacido, como Julio Ramón Ribeyro, mi historia, lo que disfrutamos y sufrimos.
Que no dejo de aprender de las cicatrices que siempre conmigo vienen, aunque me tengo que decir, como Mario Benedetti, que las caricias forman de igual manera solo que la mente pronto de lo bueno se olvida.
Podría hablarte, finalmente, como Becker, del regreso de las escarmentadas golondrinas negras, arrastrándose, de nuevo, a pesar de todas las desavenencias, a tu balcón de ocasión.
Todo eso podría llega a decir mi poesía de ti, como ves, prácticamente de todo eres consecuencia y rima.
Pero NO, pero NUNCA, pero JAMÁS, podría decirte como decía éste último, “Que la poesía eres tú”
Eso te daría el poder universal sobre la humanidad que ya tienes y mandarías, como lo haces, de qué versos entran y cuáles no en nuestra historia, en otra historia más acotada y manida.
No te mentiré, puede que sea la mejor metáfora parida, a consecuencia, pongamos de las emociones del amor que Becker sufrió por su querida.
Pero mi poesía es libre y sentida.
Y más bien viene de perderte que de flotar los dos en la Atlántida sumergida.
Así que no, la poesía no eres tú!
Y si estás leyendo esto, es porque te falte aquello que siempre huías, mis versos de humo que cambiaste por una certera rutina.
Así que no se te ocurra jamás decirme que echas de menos los cruces ilusos, que omitías.
Pues caricias y yo somos lo que escribo, lo que escribía !
Que como Ignacio cuando te quería,
! La quemo viva si se te ocurre ahora venir por aquí a husmear mi poesía !