CRUCES

EL MUNDO CON LA LUZ APAGADA

 

No sé cuándo pues ya el alzhéimer me corroe pero soñé en un mundo sin mundo, visual, en negro y sin color.

 

Todo era oído, olido, tocado y sentido sin nada más.

 

La ciudadanía ponía ahínco en el lenguaje porque debía suplir la carencia de la silueta de la persona, así como sus chismes materiales, rasgos físicos y faciales.

 

Nadie desvelaba su procedencia, quién era, qué tenía o a que se dedicaba.

 

La lírica subjetiva cobraba todo el peso social y puesto que no se podía ver ni siquiera para leer.

 

Todo nacía desde el mismo corazón y sus experiencias vividas hasta la fecha, sin copia y pega ni oportunismo.

 

De repente, se declaró la imagen visual en guerra por la represalia a su encarcelamiento en un cuarto sin ventanas.

 

Su extravagancia suplicaba que fué inventada para llamar la atención y no comprendía vidas en cautiverio.

 

La belleza vista decía que perdería todos sus ingresos si no podía mostrar su recurso más preciado.

 

El capitalismo pagó el turno de palabra y sugirió poder detallar en voz alta, mediante un altavoz, al encuentro de una persona con otra, sus calidades materiales y qué podría prometer éste respecto al bienestar del otro.

 

Ofreciendo como siempre ingentes cantidades de dinero a la comunidad ciega para poder globalizarla y salirse con la suya.

 

Evidentemente no se pudo resistir a la tentación, habían de entre la comunidad candidatos que venían de pasarlas canutas de su procedencia.

Gente con el morbo de la posesión contraído por no haberla poseído, le tentaba en sus ratos sin ocupación.

 

Como en todas las comunidades, esta hizo agua de igual manera y por detrás, como son los cuernos cuando se practican. 

 

A cambio de un paquete de lujuria a disfrutar una vez alguien del sueño encendiera la luz, y diese paso a la visualización de las comparativas, la ostentación, las inseguridades, las necesidades de sentirse aprobado por los demás, el ego materia prima del capital y la falta de recursos personales.

 

Un inocente se vendió al caudillo del capital y todo terminó, la magia del sueño digo.

 

El mundo quedó consternado puesto que ningún régimen había conseguido lo que la oscuridad en pocos meses.

 

Los delitos habían desaparecido y se perdió el apetito por ellos.

 

La oscuridad no había permitido aclarar el estatus de los productos sustraídos por los ladrones en el mercado y si éste, procedía de un estamento de primera calidad o de tercera.

 

El tacto y sabor sin visualización fué pésimo para averiguar las calidades que solo el precio diferenciaba.

 

Y por último las relaciones interpersonales dieron un vuelco que, el que vendió a la comunidad a la imagen visualizada, pronto se percató que no era tan infeliz en medio de la incertidumbre de la oscuridad, y que la credibilidad en el nuevo circuito capital duraría lo que sus monedas del premio en él.

 

Y así pues el resultado una vez encendida la luz después de aquel sueño oscuro, fué el siguiente:

 

  • La fea abrazada al galán.

 

  • El burgués compartiendo almohada con la camarera de piso.

 

  • La estúpida congeniando con su crítica.

 

  • El analfabeto pasando desapercibido de entre ilustres.

 

  • El racista jugando a fútbol con los del barrio multiétnico.

 

Y yo besando a la mujer más bonita de mi imaginación que, resultó ser a la que nunca me habría acercado de haberla podido ver.

 

Maldito sea el cáncer óptico, con lo feliz que yo fuí.

 

! Quiero ser ciego en un mundo de iguales !

 

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