Aunque tenga goteras en el salón
Un apagón me borre cien sonetos
A solas me quede en recoleto,
y pierda los boletos del cupón
Aunque el Auschwitz de las emociones,
ampute mis manos y no pueda escribir
aunque mi entorno me quiera proscribir,
y el amor me deje sin opciones
Aunque me echen de los gimnasios,
mañana se muera la rivalidad
y sea no ingrato en mi ciudad
Aunque Sabina salga del armario,
Kutxi y Yosi renieguen del vecindario,
yo tengo un abrazo y un: “Papi et vull”