Qué bonito es vivir
Cuando aprendes a hacerlo
De pronto las mañanas se acortan,
Y madrugas más.
Las tardes vienen con olor a leña quemada,
Huele a calles de infancia,
A puertas entornadas con,
Accesos a imágenes, colores y sabores de tu vida pasada.
La verdad, si te soy sincero,
Yo siempre quise ignorar.
No saber más allá de conseguir volar.
Abrirle el candado a lo acotado.
Ni que pensar que la cosa pronto se iba a acabar,
Leer, quien me podía aquietar?
Ahora cada latido me resta un segundo,
y no lo puedo evitar.
Hago, en memoria, todo cuanto hice y me olvido de innovar.
Ahora, llego el primero a la cerveza del bar,
Susceptible, sin estilo y sin duende que mostrar.
Ya no vivo el momento y el azar,
Voy con la libreta y el lápiz de anotar.
Me mato, me muero, me ahogo,
Con el puto móvil de tanto inmortalizar.
Qué bonito era ignorar.